lunes, 24 de septiembre de 2012

Recuerdos que van, que vienen, y que permanecen.


     Soñar cada noche con la misma imagen, sentir cada noche un mismo sentimiento, despertar y ver que todo fue un sueño. Que la sábana a tu lado en la cama permanece helada, y tu pedazo de almohada húmedo como el rocío de las mañanas.
     Que benditas son esas lágrimas, que en cada una de ellas va una imagen grabada, un beso, una caricia, una sonrisa, un te quiero, un bonito momento… y no pensar en la desgracia de aquel que no las quiso secar.
     Que en cada una de tus palabras, de él hablas como si del propio Dios se tratase.
     Que mil recuerdos preñen tu cabeza por cada segundo del día que pase, recuerdos que van, que vienen, y que permanecen.  Que poco a poco, aquellos que teñimos de mentiras, odios y  discrepancias, vayan desapareciendo, y solo te quedes con un beso, “el beso”, el más largo y hermoso de todos ellos, el más bonito y sincero, aquel beso que en aquel preciso momento se hizo dueño de nuestros cuerpos.
     “Por una mirada, un mundo;
       por una sonrisa un cielo,
       y por un beso… yo no sé
       qué te diera por un beso.”

     Y ahora, somos dos desconocidos sin rumbo alguno.

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