sábado, 4 de octubre de 2014

Andaluz...


        
  Aquellos que me conocen saben lo que detesto que un andaluz se prive de sus rasgos fonológicos andaluces ante otro dialecto del español. Creemos que hablamos mejor si hacemos eso, y el 99,9999...% de las veces solemos meter la gamba. 
     Hoy casualmente, viendo vídeos cofrades en youtube, me he topado con uno, "Caridad del Guadalquivir", marcha que me encanta y a la vez, transporta a mi cabeza bonitos momentos guardados en el corazón.
     Cerré los ojos y me dispuse a escucharla, de repente algo me paralizó, ¡una saeta!...
     No voy a comentar nada sobre la saeta, prefiero que la oigan ustedes por si mismos, y con ello, se den cuenta y aprecien la riqueza de nuestro dialecto. ¿Cambiarían un "EsperanSa" por un "EsperanZa" un "ehtrella" por un "eStrella"? (Añadiendo, que esa S no se parece nada a nuestro fonema /s/)
     Cuando vean el vídeo, si así lo desean, verán que esta mujer es lo más parecido a Marta Sánchez cantando saeta.
     Siendo andaluza, no critico a esta saetera pero de veras, ¿les suena bien esta saeta? ¿os llega tanto como las que se cantan por "aquí abajo"?
     Perdonen si les he hecho perder unos segundos de su vida en leer mi entrada, pero soy una apasionada mi lengua, del andaluz, del sevillano y sobre todo, del mairenero.
     Cuando hablen con personas de las otras comunidades españolas, acuérdese de este vídeo que les enseño, les aseguro que se sentirán más cómodos y seguros hablando, evitarán los "bacalados" "Bilbados" "ecsenicos" "precsindir" y millones de casos similares. 
     No sientan vergüenza del andaluz, admírenlo, es un dialecto muy rico, si a algunos nos inspira amor, ¿por qué no al resto?
     Ya, ¡buenas tardes!

https://www.youtube.com/watch?v=FHBh7WoXwc8


jueves, 10 de julio de 2014

A LA EDAD DE LAS “ONAS”



     Hasta los treinta años de vida, esta sociedad en la que vivimos nos incluye en la bolsa de las “eras”: quinceañeras, veinteañeras y treintañeras. Pero ya, una vez pasados los treinta y nueve años de edad, todos los colectivos de este nuestro mundo, suprime el sufijo  “-eras” por otro al que hasta el día de hoy se le han asignado una serie de connotaciones despectivas, nada más ni nada menos que la terminación “-onas”: cuarentonas, cincuentonas, sesentonas…
     Si alguien se decidiera a preguntarme la razón por la cual el sufijo “-onas” es calificado como despectivo, me atrevería a contestarle que si no lo fuese, ¿por qué razón llamamos a una mujer de 55 años “cincuentona” en lugar de “cincuentañera”?.  No solo la sociedad sino también la lengua, ambas unidas por un eslabón fijo, se empeñan en infravalorar a las personas por su edad.
     En innumerables ocasiones he presenciado cómo se llamaba “vieja” a mujeres de cuarenta, cincuenta, sesenta, setenta, ochenta, noventa e incluso cien años. Se reiréis al ver algunas de las edades anteriormente citadas, las cuales son tan elevadas que pocas son las personas que llegan a cumplirlas y es cierto, pero por el contrario pienso, ¿debemos atenernos a una simple cifra para determinar el grado de vejez de una mujer?
      Vivimos en una sociedad donde no concedemos algunos trabajos a mujeres por superar los cuarenta, vivimos en una sociedad donde difícilmente un hombre acepta haberse enamorado de una mujer mayor que él, una sociedad donde la edad durante los cuarenta primeros años de nuestra vida, no para de abrirnos puertas, pero de ahí hacía delante esas puertas quedan tapiadas. A la vez, vivimos en una sociedad donde una mujer es joven para criar a todos sus nietos con setenta años, joven para sacar una casa adelante, joven para lavar, tender, hacer la comida, limpiar, etc sin un mínimo de ayuda. Jóvenes para alimentar a dos familias con una paga de viudez, jóvenes para hacer de un sueldo dos todos meses…
     Vayámonos al otro extremo, ¿qué me dicen de esas NIÑAS que se ven obligadas a casarse con hombres mucho mayores que ellas? ¿qué me dicen de esas CRÍAS forzadas a engendrar un hijo cuando apenas alcanzan los trece años de edad? ¿qué me dicen?
      En pleno siglo XXI, seguimos llamando a una mujer de sesenta años "vieja" y, en algunas partes del mundo, siguen viendo natural el hecho de contraer matrimonio con una niña. Seguimos viviendo en una sociedad donde hay trabajos para mujeres y trabajos para hombres, una sociedad donde la lista de "trabajos para mujeres" es muy reducida, trabajos infravalorados y peor pagados ¿POR QUÉ? y si a esto le sumamos la edad...
     Seguimos viviendo en una sociedad donde se sigue infravalorando al sexo femenino. ¿POR QUÉ?
     Son muchas las veces que me he hecho a mí misma esta pregunta y he llegado a una conclusión: En la segunda década del siglo XXI en el que vivimos, en pleno año 2014, el 60% de las mujeres del mundo no saben hablar si no es a través de la voz y las palabras de un hombre. En pleno 2014, seguimos pronunciando frases tales como: "que venga un hombre que cargue esto", ¿qué pasa, nunca escucharon el refrán "más vale maña que fuerza"?
     ¿Les suena el nombre de Virginia Woolf? - Pues bien, para aquellos que no hayan oído hablar de ella, Virginia Woolf fue una gran escritora del siglo XX, a la altura del novelista Franz Kafka, además llevó a cabo numerosas reflexiones sobre la condición de la mujer, donde emitió frases célebres tales como: "Una mujer debe tener dinero y una habitación propia para escribir novelas."

   



   


miércoles, 21 de mayo de 2014

Al cielo mando esta carta.

    
     "Erase una vez hace mucho tiempo en el gran océano azul, vivía una pequeña ola enamorada de un caballito de mar muy valiente. La ola intentaba llamar la atención del caballito de mar, pero siempre nadaba por debajo de ella y nunca la veía cuando ella rompía en la orilla...” estas palabras ponen fin a una película que vi hace años, de la cual no recuerdo prácticamente nada, solo este final.
     Las palabras anteriormente citadas me resultan muy conmovedoras, aunque lo cierto es que aún no se el por qué, ya os digo que son sacadas del final de una película de la cual no recuerdo prácticamente nada, pero me gustan, de eso estoy segura, y no he visto mejor forma de empezar mi carta que con ellas.
     Ya ha pasado un año, parece mentira ¿verdad?, no soy consciente de cómo el tiempo fluye a mi alrededor, hace 367 días que conversaba contigo en aquella cama del hospital, y a veces, cuando lo pienso creo que tan solo han pasado un par de meses. Hace 369, 370, 371, 372, 373… días que te daba de beber paletitas de limón y agua en forma de gelatina, (esta última estaba realmente mala ¿verdad?, yo la probé). Puede que me equivoque a la hora de nombrarte alguno de estos días con minuciosa exactitud, pero sé que no me equivoco a la hora de decirte que llevo 22 años de mi vida, con sus meses, sus días, sus horas, sus minutos, sus instantes, queriéndote con todo mi corazón.
     A veces caigo en un mar de dudas, y me pregunto si hice bien en ver momento tras momento como se consumía y se iba físicamente de nuestro lado una de las personas más importantes de mi vida, me pregunto si hice bien en decirte que te pondrías buena cuando todos sabíamos que era imposible, me pregunto… A día de hoy no lo sé, de hecho creo que nunca lo sabré, pero pienso que si no lo hubiese hecho, me habría arrepentido el resto de mi vida.
     De ti me quedo con muchas cosas, pero en especial con un regalo que me diste hace hoy justamente un año, a las 18:01 de la tarde, una lágrima. Una lágrima que se apoderó de mis retinas y de mi corazón, una lágrima que me da fuerzas, una lágrima que se está fundiendo con las mías en este preciso momento. Y te siento tan cerca…
     Y es que ya ha pasado un año, y no hay un solo día que no te recuerde.
     Cuando nos juntamos, me es meramente imposible no mirar a la silla de madera, vieja, con la espaldera rota, en la que tú siempre te sentabas en la cochera, en el rincón, y reímos al recordar cómo decías “Mari Carmen acércale pan a tu hermano” no sabes el coraje que me daba que me dijeras eso, pero tampoco sabe el mundo lo que daría porque me lo dijeses una vez más… O cuando le acercabas a los titos los platos que por tu lado de la mesa habían sobrado y luego les decías “ay hijo no comáis más que se vais a poner muy gordos”, o cuando le dabas patadas a mi hermano por debajo de la mesa para que no le contestara a mi padre mientras este le reñía, y mi hermano te decía “abuela, ¿por qué me das patadas por debajo de la mesa?”… Podría contar mil anécdotas, escribir mil recuerdos, y no habría espacio en el mundo para plasmarlo.
     Abuela, aquí todos seguimos queriéndote exactamente igual que hace un año, y si viviésemos 1000 años más, podría asegurarte lo mismo. Es lo que tienen los corazones como el tuyo que son amados en el recuerdo y nunca enviados al mar del olvido.
     Una foto, un olor, una marca tuya en el sofá, una anécdota, una frase… un recuerdo precioso que inunda la mente de los que aquí te recordamos.
     Bueno me despido ya…
     Hoy 21 de Mayo de 2014, al cielo mando estar carta, escrita por una de tus nietas, plasmando el amor de toda tu familia.
     Te quiero 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Los sueños, sueños son... por ahora.


     Dicen que mientras soñamos, nuestra imaginación puede llegar a construir castillos en el aire. Dicen que los sueños pueden incluso interpretarse. Dicen…
     Digo que hace unas noches atrás, tuve un sueño un tanto extraño pero a la vez muy real.
     Soñé que alcanzaba los 24 años, y lo hacía en este país al que todavía llaman “desarrollado”.
     Una mujer, joven, un título universitario, viviendo en un país aferrado a la deuda, sin trabajo… demasiados factores enfrentados ¿no creen?
     Emprendí un viaje hacía un lugar que me ofreciese lo que España no podía, trabajo, y mi mente, mi imaginación, o quizás la obsesión por la temática de mis lecturas favoritas, eligieron  Alemania. Allí me contrataron como escritora de un semanal infantil, trabajo que hallé a escasos 20 minutos de casa, mi casa.
     No recuerdo caras conocidas que me acompañasen en mi nuevo y primer proyecto, en realidad, no recuerdo muchos más detalles de los que ya os he contado.
     Desde pequeña he oído comentarios despectivos a cerca de los inmigrantes que vienen a nuestro país, en busca de una vida mejor. Pocos han sido los comentarios afectivos a ello. A día de hoy, muchos son los españoles que emigran a otros países en busca del bienestar que en España no logran encontrar.
     Si mi sueño se hubiese prolongado y hubiese llegado a más, ¿cómo se sentirían mis padres si en mi trabajo no me llamaran por mi nombre y si lo hicieran por el de “españolita de mierda”? Quizás deberíamos analizar nuestra actitud ante un inmigrante.
     A veces, comparo las fotos que guarda mi madre de su juventud, con las mías, y me sorprendo al ver que entre ambas la única diferencia es el color y la calidad de la foto, bueno y quizás algún seiscientos rojo por detrás, pero poco más. Ambas llevamos las mismas faldas, los mismos pantalones pitillos,…

     Con esto quiero deciros, que así como se repiten las modas, también se repiten las épocas. Puede que ahora los emigrantes españoles hayan cambiado el “lio” por una maleta con ruedecitas algo más sofisticada, pero ya ven, el destino de aquellas familias que se fueron de España cuando el mundo estaba todavía en "blanco y negro" y el de mi sueño es exactamente el mismo, ¿coincidencia? realidad...


miércoles, 17 de julio de 2013

Quizás...

     De vuelta del gimnasio, tomo aliento sentada sobre mi silla de estudios. El balcón está abierto o como dirían por aquí “de par en par”. Un recuerdo ocupa mi cabeza por unos segundos.
     Sentada sobre este sillón pasó horas y horas, con sus 36 descalzos sobre el suelo, cómo le gustaba caminar descalza… Arrastraba la silla hasta el balcón, colocaba dos ruedecillas fuera y otras dos dentro de este y se sentaba. Lo observaba todo entre rejas, ya que sus cansadas piernas la obligaban a permanecer horas y horas sentada. Yo me reía con ella. Nunca supe apreciar aquellos gozos de los que ella me hablaba. En una ocasión me habló de una planta que le gustaba, una planta que se encuentra frente a mi casa, justamente frente al balcón, mi balcón, su balcón. Yo la veía tan ridícula e insignificante. En cambio ella, la gran apasionada de las flores, me dijo que era una planta especial, una planta que cambiaba de color según la luz que le diera.  A ella le encantaba, yo apenas presté atención, ni me gustan las flores ni mucho menos aquella.
     Observaba el movimiento de las hojas de los árboles, horas y horas, cuando a algún conocido veía pasar gritaba su nombre, “¡que te va a escuchar todo el barrio!” y ella se moría de la risa…
     Ver el mundo a través de unas rejas durante años prisionera de su fiel compañero, el dolor.
     Bajo su silencio, miraba a los pájaros volar por el cielo, quizás ellos eran el motor de su envidia, una envidia sana fruto de unas ansias tremendas de volar y volar por lo más alto, unas alas que la llevaran a disfrutar lo que nunca disfrutó...
     Hoy, desde mi silla, su silla, he mirado esa planta y la he visto diferente. El movimiento de las hojas de los árboles ha ocupado mi atención durante segundos. Hoy he mirado al cielo como cada día.
     Quizás la vida sea una simple obra circular, por donde pasamos una y otra vez y no vemos el verdadero valor de las cosas, de las personas... o ni siquiera nos damos cuenta de su existencia. A veces, pese a que nos hagan prueba de ello,  la venda que cubre nuestros ojos es más poderosa que el propio mundo, venda que lleva por nombre "Ignorancia". 
     ¿Cuántas personas a nuestro alrededor nos llaman a diario para hacernos ver o descubrir algo desconocido por nosotros? Algo desconocido nunca nuevo.
     El mundo es un gran teatro de una época pasada, nosotros simples actores contemporáneos que pasamos por él, pero que en su día fuimos medievales, modernos... en un futuro seremos... que se yo que seremos, solo se que llevemos traje de juglar, corsets, pelucas, capa y sombrero, campanas, pitillos o faldas de tul, seguiremos siendo personas. Quizás.

sábado, 6 de julio de 2013

Medios de comunicación; pasado y presente, ¿futuro?

     Hoy en día, cuando damos hacía atrás a nuestra memoria o en mi caso, oigo, leo y me informo porque no tengo edad para ello, recuerdas aquellas épocas en las que los medios de comunicación estaban infectados de ideales políticos, intereses, comodidades… Me pregunto, ¿acaso no ocurre eso en la actualidad?
     Voy a indicarles concretamente, un caso que medio conozco de un medio de comunicación cercano, medio  al que durante años, una corporación le ha suministrado información de manera ininterrumpida y que de esta no se haya publicado nada. Pero cual es mi sorpresa, que este mismo núcleo, haya publicado una noticia acontecida MINUTOS después de llevarse a cabo, me pregunto; si los resultados de tal dato informativo se hubiesen dado al revés, ¿se habría lanzado esa noticia con tanta ligereza y desasosiego? o mejor dicho, ¿acaso se habría publicado?
     He leído algo que los medios de comunicación son instrumentos de constante evolución, sinceramente la única evolución que veo en algunos núcleos es que nos facilitan la información de forma on line, quizás el tipo de papel o la calidad de sus imágenes, por lo demás veo poca evolución.
     Hoy 07 de julio de 2013, pese a que las fotos ya no sean en blanco y negro, pese a que se le haya dado uso a la fibra óptica, pese a que se haya inventado el teléfono móvil o se lleven a cabo pruebas de ADN, los medios de comunicación solo han reemplazado una maquinaria arcaica por una nueva, el resto sigue igual ¿me equivoco?

martes, 11 de junio de 2013

La estrella que más brilla en el cielo.

     Vagabundeando por mi casa, me he topado por ese lugar que tanto me gusta, el rincón de las fotografías. He tomado un álbum, lo he abierto y me he dispuesto a verlo. En su interior he encontrado miles de recuerdos, momentos vividos, pero también la he encontrado a ella. Cómo hace escasas semanas solo tenía que girarme y ahí estaba, en cambio hoy tengo que acudir a un viejo álbum de fotos para verla, a ella a una de las personas más importantes de mi vida.
     Me miro cada día al espejo varias veces, en cambio he necesitado  esta experiencia para darme cuenta lo rápido que pasan los años, creí que habían pasado tres días de cuando me levantabas del suelo en la placita porque me había tropezado, me dabas un beso en la rodilla y otro en la frente, y sin embargo han pasado 21 años.
     En una ocasión me dijiste que te irías al otro mundo sin haber conocido este.
     Se que tu vida fue muy dura y tu trabajo poco recompensado, pero la vida quiso regalarte a la mejor familia del mundo.
     Pasan los días, y no puedo evitar llegar a casa y mirar para mi habitación, que fue tuya.  Pasan los días y no puedo evitar acurrucarme en tu sillón y tocar la forma que las corvas de tus cansadas piernas han dejado marcadas en él. No puedo evitar despertarme en medio de la noche creyendo oír el oxígeno, no puedo evitar olerte, sentirte… No puedo evitar recordar esa última conversación  que ambas mantuvimos.
     Mi retina guarda la última imagen que tengo de ti, mis labios el último beso que te di, pero mi corazón y mis lágrimas guardan 21 años disfrutándote día tras día, recibiendo tu amor, tu ayuda, tu corazón, tu todo…
     Dice tu pequeña que eres la estrella que más brilla en el cielo, y así es, por eso cada noche salgo a buscar la más grande y bonita que brille entre todas las que cubren el cielo.

     Te quiero.