miércoles, 4 de septiembre de 2013

Los sueños, sueños son... por ahora.


     Dicen que mientras soñamos, nuestra imaginación puede llegar a construir castillos en el aire. Dicen que los sueños pueden incluso interpretarse. Dicen…
     Digo que hace unas noches atrás, tuve un sueño un tanto extraño pero a la vez muy real.
     Soñé que alcanzaba los 24 años, y lo hacía en este país al que todavía llaman “desarrollado”.
     Una mujer, joven, un título universitario, viviendo en un país aferrado a la deuda, sin trabajo… demasiados factores enfrentados ¿no creen?
     Emprendí un viaje hacía un lugar que me ofreciese lo que España no podía, trabajo, y mi mente, mi imaginación, o quizás la obsesión por la temática de mis lecturas favoritas, eligieron  Alemania. Allí me contrataron como escritora de un semanal infantil, trabajo que hallé a escasos 20 minutos de casa, mi casa.
     No recuerdo caras conocidas que me acompañasen en mi nuevo y primer proyecto, en realidad, no recuerdo muchos más detalles de los que ya os he contado.
     Desde pequeña he oído comentarios despectivos a cerca de los inmigrantes que vienen a nuestro país, en busca de una vida mejor. Pocos han sido los comentarios afectivos a ello. A día de hoy, muchos son los españoles que emigran a otros países en busca del bienestar que en España no logran encontrar.
     Si mi sueño se hubiese prolongado y hubiese llegado a más, ¿cómo se sentirían mis padres si en mi trabajo no me llamaran por mi nombre y si lo hicieran por el de “españolita de mierda”? Quizás deberíamos analizar nuestra actitud ante un inmigrante.
     A veces, comparo las fotos que guarda mi madre de su juventud, con las mías, y me sorprendo al ver que entre ambas la única diferencia es el color y la calidad de la foto, bueno y quizás algún seiscientos rojo por detrás, pero poco más. Ambas llevamos las mismas faldas, los mismos pantalones pitillos,…

     Con esto quiero deciros, que así como se repiten las modas, también se repiten las épocas. Puede que ahora los emigrantes españoles hayan cambiado el “lio” por una maleta con ruedecitas algo más sofisticada, pero ya ven, el destino de aquellas familias que se fueron de España cuando el mundo estaba todavía en "blanco y negro" y el de mi sueño es exactamente el mismo, ¿coincidencia? realidad...


miércoles, 17 de julio de 2013

Quizás...

     De vuelta del gimnasio, tomo aliento sentada sobre mi silla de estudios. El balcón está abierto o como dirían por aquí “de par en par”. Un recuerdo ocupa mi cabeza por unos segundos.
     Sentada sobre este sillón pasó horas y horas, con sus 36 descalzos sobre el suelo, cómo le gustaba caminar descalza… Arrastraba la silla hasta el balcón, colocaba dos ruedecillas fuera y otras dos dentro de este y se sentaba. Lo observaba todo entre rejas, ya que sus cansadas piernas la obligaban a permanecer horas y horas sentada. Yo me reía con ella. Nunca supe apreciar aquellos gozos de los que ella me hablaba. En una ocasión me habló de una planta que le gustaba, una planta que se encuentra frente a mi casa, justamente frente al balcón, mi balcón, su balcón. Yo la veía tan ridícula e insignificante. En cambio ella, la gran apasionada de las flores, me dijo que era una planta especial, una planta que cambiaba de color según la luz que le diera.  A ella le encantaba, yo apenas presté atención, ni me gustan las flores ni mucho menos aquella.
     Observaba el movimiento de las hojas de los árboles, horas y horas, cuando a algún conocido veía pasar gritaba su nombre, “¡que te va a escuchar todo el barrio!” y ella se moría de la risa…
     Ver el mundo a través de unas rejas durante años prisionera de su fiel compañero, el dolor.
     Bajo su silencio, miraba a los pájaros volar por el cielo, quizás ellos eran el motor de su envidia, una envidia sana fruto de unas ansias tremendas de volar y volar por lo más alto, unas alas que la llevaran a disfrutar lo que nunca disfrutó...
     Hoy, desde mi silla, su silla, he mirado esa planta y la he visto diferente. El movimiento de las hojas de los árboles ha ocupado mi atención durante segundos. Hoy he mirado al cielo como cada día.
     Quizás la vida sea una simple obra circular, por donde pasamos una y otra vez y no vemos el verdadero valor de las cosas, de las personas... o ni siquiera nos damos cuenta de su existencia. A veces, pese a que nos hagan prueba de ello,  la venda que cubre nuestros ojos es más poderosa que el propio mundo, venda que lleva por nombre "Ignorancia". 
     ¿Cuántas personas a nuestro alrededor nos llaman a diario para hacernos ver o descubrir algo desconocido por nosotros? Algo desconocido nunca nuevo.
     El mundo es un gran teatro de una época pasada, nosotros simples actores contemporáneos que pasamos por él, pero que en su día fuimos medievales, modernos... en un futuro seremos... que se yo que seremos, solo se que llevemos traje de juglar, corsets, pelucas, capa y sombrero, campanas, pitillos o faldas de tul, seguiremos siendo personas. Quizás.

sábado, 6 de julio de 2013

Medios de comunicación; pasado y presente, ¿futuro?

     Hoy en día, cuando damos hacía atrás a nuestra memoria o en mi caso, oigo, leo y me informo porque no tengo edad para ello, recuerdas aquellas épocas en las que los medios de comunicación estaban infectados de ideales políticos, intereses, comodidades… Me pregunto, ¿acaso no ocurre eso en la actualidad?
     Voy a indicarles concretamente, un caso que medio conozco de un medio de comunicación cercano, medio  al que durante años, una corporación le ha suministrado información de manera ininterrumpida y que de esta no se haya publicado nada. Pero cual es mi sorpresa, que este mismo núcleo, haya publicado una noticia acontecida MINUTOS después de llevarse a cabo, me pregunto; si los resultados de tal dato informativo se hubiesen dado al revés, ¿se habría lanzado esa noticia con tanta ligereza y desasosiego? o mejor dicho, ¿acaso se habría publicado?
     He leído algo que los medios de comunicación son instrumentos de constante evolución, sinceramente la única evolución que veo en algunos núcleos es que nos facilitan la información de forma on line, quizás el tipo de papel o la calidad de sus imágenes, por lo demás veo poca evolución.
     Hoy 07 de julio de 2013, pese a que las fotos ya no sean en blanco y negro, pese a que se le haya dado uso a la fibra óptica, pese a que se haya inventado el teléfono móvil o se lleven a cabo pruebas de ADN, los medios de comunicación solo han reemplazado una maquinaria arcaica por una nueva, el resto sigue igual ¿me equivoco?

martes, 11 de junio de 2013

La estrella que más brilla en el cielo.

     Vagabundeando por mi casa, me he topado por ese lugar que tanto me gusta, el rincón de las fotografías. He tomado un álbum, lo he abierto y me he dispuesto a verlo. En su interior he encontrado miles de recuerdos, momentos vividos, pero también la he encontrado a ella. Cómo hace escasas semanas solo tenía que girarme y ahí estaba, en cambio hoy tengo que acudir a un viejo álbum de fotos para verla, a ella a una de las personas más importantes de mi vida.
     Me miro cada día al espejo varias veces, en cambio he necesitado  esta experiencia para darme cuenta lo rápido que pasan los años, creí que habían pasado tres días de cuando me levantabas del suelo en la placita porque me había tropezado, me dabas un beso en la rodilla y otro en la frente, y sin embargo han pasado 21 años.
     En una ocasión me dijiste que te irías al otro mundo sin haber conocido este.
     Se que tu vida fue muy dura y tu trabajo poco recompensado, pero la vida quiso regalarte a la mejor familia del mundo.
     Pasan los días, y no puedo evitar llegar a casa y mirar para mi habitación, que fue tuya.  Pasan los días y no puedo evitar acurrucarme en tu sillón y tocar la forma que las corvas de tus cansadas piernas han dejado marcadas en él. No puedo evitar despertarme en medio de la noche creyendo oír el oxígeno, no puedo evitar olerte, sentirte… No puedo evitar recordar esa última conversación  que ambas mantuvimos.
     Mi retina guarda la última imagen que tengo de ti, mis labios el último beso que te di, pero mi corazón y mis lágrimas guardan 21 años disfrutándote día tras día, recibiendo tu amor, tu ayuda, tu corazón, tu todo…
     Dice tu pequeña que eres la estrella que más brilla en el cielo, y así es, por eso cada noche salgo a buscar la más grande y bonita que brille entre todas las que cubren el cielo.

     Te quiero.

domingo, 5 de mayo de 2013

Carta a la mejor de mis amigas.


     A lo largo del camino de nuestra vida, conocemos a millones de personas; unas suben a nuestro vagón pero deciden bajar durante el trayecto, otras nos saludan desde el andén y otras, deciden viajar junto a nosotros, pese a que hayan subido en la última parada… También hay personas que permanecen junto a ti siempre, y este es tu caso.
     Perdóname si no te digo cada día lo mucho que te quiero, pero te quiero, te quiero más que a nadie en el mundo, porque pese a todos los amigos y amigas que tenga y todos los que pueda llegar a tener, como tú ninguna, eres inigualable, eres única y estupenda.
     Me amamantaste, permaneciste allí , junto a mi cunita, madrugadas enteras contemplándome, me diste tus manos para que comenzara a andar, me levantaste del suelo cuando caí y me besaste la frente, me cuidaste, me mimaste… Han pasado los años, pero sigo siendo tu niña, solo ha cambiado una cosa;  ahora aprecio todo lo que haces e hiciste por mi, y por supuesto, se que harás, porque hasta el fin de tus días seguirás levantándote cada mañana por nosotros, y nunca por ti.
     Eres la mejor entre todas, porque siempre estás a mi lado, me apoyas, me animas, me quieres. Porque se que pase lo que pase, nunca me engañarás. Porque cuando he llorado sola, he oído como llorabas por mi en la habitación de al lado. Pero debes saber que he crecido, y que como bien tu me decías, cuando creces, los problemas y las responsabilidades también lo hacen.
     No se lo que se siente porque aún no tengo hijos, pero solo espero que cuando me llegue la hora, pueda seguir todos y cada uno de tus pasos, porque tú para mi eres ejemplar.
     Eres la mujer que vela mis sueños, eres la mayor guardiana de mis secretos. Eres mi madre, hermana, amiga y mi gran consejera.
     Te quiero Mamá.

sábado, 6 de abril de 2013

Sueño

Dice mi madre que siempre uno debe estar preparado para lo que venga, en el ámbito laboral este dicho se cumple, debo estudiar para obtener un mejor trabajo sea o no mi especialidad. Pero hay algo que me hace mucha gracia y veréis, en mi segundo año de carrera (filología hispánica), pese a que me encanta, he llegado a plantearme si verdaderamente esa carrera me otorgará un trabajo el día de mañana. Desde aquí me gustaría hacer un llamamiendo al Ministerio de Educación a ver si podrían ampliar la lista de carreras, grados superiores o medios, porque aquí donde me ven puede que no sea toda una experta en lengua y literatura española (aunque algún día llegaré a serlo), pero si tengo claro que soy toda una profesional en aguantar a tontos.
Podríamos empezar analizando los tipos de tontos, pero hay infinidad de ramificaciones de este, por tanto he decidido dividirlos en tontos lameculos, tontos con muy mala leche, tontos falsos, tontos profundos... aishh aishh que me canso.
Por desgracia en esta vida no sabemos apreciar a las personas por lo que son sino por lo que dicen que son, no sabemos apreciar los trabajos bien realizados, el esfuerzo, la ilusión, el interés... Solo sabemos criticar y criticar al prójimo, y para criticar es necesario esforzarse y mover piezas en el tablero de la vida, marcar el sendero con nuestras hazañas, etc...
A veces me planteo si cobrar por aguantar a bufones de turno, pero dicen que en esta vida tiene que haber de todo: grandes y pequeños, gordos y canijos, morenos y rubios, listos, medios tontos, casi tontos, tontos, tontísimos, supertontos, profundamente tontos...
En mis sueños he adelantado mi reloj del futuro, y me he visto convertida en toda una "teacher", y mis alumnos tenían nombres y apellidos, diferentes edades, pero todos compartían algo en común, eran bufones de turno. Yo les enseñaba a no criticar a las espaldas, a predicar con sus propios ejemplos, a no intentar hacer daño al prójimo, les enseñaba léxico (mi vena de filóloga tenía que salir por algún lado), yo les enseñaba a respetar turnos de palabra, a no gritar, a ser personas, a no insultar, les enseñaba a formular preguntas coherentes, les enseñaba a trabajar, a dar, a sonreir, a ser humanos, a ser personas, a ser hermanos, pero lo más importante era que los enseñaba a pensar por sí mismos, a no ser simples marionetas. Al despertar de mi magistral sueño me asombré de mi misma, ¿cómo podía haber enseñado tanto a esas personas? la respuesta aún no la se, pero aquel sueño ocupó mi mente durante horas. Tampoco se si aprendieron algo realmente, pero yo lo intenté. Buenas noches.

domingo, 27 de enero de 2013

Un abrazo de esos, en los que sobran palabras.


Hay momentos en la vida en los que es necesario parar por un momento, pensar y llorar si la situación lo requiere.
Hay momentos en los que te enfrentas incluso a medir tus sentimientos. Y lo cierto es que yo los medí hace tres años, los medí hace dos, hace uno, hace escasos meses, y hoy vuelvo a medirlos, y es tal el dolor que siento al ver que ese peso no varía, que permanece intacto… Los bellos de punta y los ojos llorosos solo de pensarlo, y una gran desilusión por ver el mísero avance de este. Un corazón roto y a la vez fuerte, unos ojos deseosos de preñarse de una mirada y una ilusión que lleva un nombre grabado.
Dicen que cuando te enamoras es para siempre y que solo el amor se acaba cuando no fue real y sincero, cuando los besos simplemente fueron la unión de dos labios deseosos de un empuje… Solo sé que nunca debí creer ese amor eterno que me susurraron tantas veces al oído, que nunca debí haber derramado ni una sola lágrima en su nombre… Pero ya está, no me arrepiento de nada más, no me arrepiento de esos millones de te quieros que cada día le regalé impresos en estos labios que cada noche susurran su nombre una y otra vez, no me arrepiento de haberle abrazado cuando lo necesitó, no me arrepiento de hacer que fueran suyas todas mis sonrisas, ni de haberle querido y quererle, ni de haberle amado y amarle, ni de haberle adorado y adorarle. Escribo en pasado y en presente, porque hubo una bonita historia en el pasado, pero que aún hoy en día permanece en mi cabeza y en mi corazón.
Es tal el sentimiento que llevo dentro de mí, que a veces me rebosa por los ojos, roda por mis mejillas y caen al suelo, una detrás de otra, a veces acompañadas por un bonito recuerdo.
Puede que yo no sea la mejor persona del mundo, pero supe perdonar a aquel que me lo pidió, y supe entregarme a él en cuerpo y alma para después recibir una patada en el culo en innumerables ocasiones.
Pese a todo, deseosa de corazón estoy que allá donde estés, seas la persona más feliz del mundo y espero que nunca de tus ojos, de esos ojos que hacen brillar a los míos cada vez que los miro, se escape una lágrima, una pequeña e insignificante lágrima que diga “era ella y la perdí”.
No sé porque escribo esto, porque quizás a nadie le importe, pero lo necesito y más en un día de tal debilidad como es para mí el día de hoy, día en los que necesitas un abrazo poco esperado de la persona menos esperada en el momento más oportuno, un abrazo de esos en los que sientes que todo va a salir bien, que la vida continua, un abrazo repleto de esperanzas, un abrazo de esos en los que un beso en la frente basta para transmitir mil y un sentimientos, un abrazo de esos en los que sobran palabras.