martes, 11 de junio de 2013

La estrella que más brilla en el cielo.

     Vagabundeando por mi casa, me he topado por ese lugar que tanto me gusta, el rincón de las fotografías. He tomado un álbum, lo he abierto y me he dispuesto a verlo. En su interior he encontrado miles de recuerdos, momentos vividos, pero también la he encontrado a ella. Cómo hace escasas semanas solo tenía que girarme y ahí estaba, en cambio hoy tengo que acudir a un viejo álbum de fotos para verla, a ella a una de las personas más importantes de mi vida.
     Me miro cada día al espejo varias veces, en cambio he necesitado  esta experiencia para darme cuenta lo rápido que pasan los años, creí que habían pasado tres días de cuando me levantabas del suelo en la placita porque me había tropezado, me dabas un beso en la rodilla y otro en la frente, y sin embargo han pasado 21 años.
     En una ocasión me dijiste que te irías al otro mundo sin haber conocido este.
     Se que tu vida fue muy dura y tu trabajo poco recompensado, pero la vida quiso regalarte a la mejor familia del mundo.
     Pasan los días, y no puedo evitar llegar a casa y mirar para mi habitación, que fue tuya.  Pasan los días y no puedo evitar acurrucarme en tu sillón y tocar la forma que las corvas de tus cansadas piernas han dejado marcadas en él. No puedo evitar despertarme en medio de la noche creyendo oír el oxígeno, no puedo evitar olerte, sentirte… No puedo evitar recordar esa última conversación  que ambas mantuvimos.
     Mi retina guarda la última imagen que tengo de ti, mis labios el último beso que te di, pero mi corazón y mis lágrimas guardan 21 años disfrutándote día tras día, recibiendo tu amor, tu ayuda, tu corazón, tu todo…
     Dice tu pequeña que eres la estrella que más brilla en el cielo, y así es, por eso cada noche salgo a buscar la más grande y bonita que brille entre todas las que cubren el cielo.

     Te quiero.

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